1979–1988: ruptura y la guerra Irán-Irak
La revolución de 1979 derrocó al Shah aliado de EE.UU. y estableció la República Islámica. La crisis de los rehenes en la embajada de EE.UU. en Teherán (noviembre de 1979 – enero de 1981) puso fin a las relaciones diplomáticas formales, que no han sido restauradas. La guerra Irán-Irak de 1980–1988 fue la experiencia formativa para el pensamiento de seguridad del estado iraní, incluyendo la institucionalización del IRGC.
Décadas de 1990–2000: arquitectura de sanciones
Las sucesivas administraciones de EE.UU. construyeron la arquitectura de sanciones contra Irán en etapas: ILSA (1996), órdenes ejecutivas que restringían el comercio y las finanzas, y sanciones de la UN posteriores a 2006 vinculadas al programa nuclear. La administración Bush nombró a Irán en el «eje del mal» en 2002; la ocupación de Irak posterior a 2003 creó un nuevo escenario donde operaban en proximidad fuerzas de EE.UU. y alineadas con Irán.
Década de 2010: JCPOA, retirada y presión máxima
El Plan de Acción Integral Conjunto (JCPOA) de 2015 limitó el enriquecimiento iraní a cambio de alivio de sanciones. La retirada de EE.UU. en 2018 bajo la administración Trump restauró y amplió las sanciones. El asesinato en 2020 del comandante de la Fuerza Quds del IRGC Qassem Soleimani en Irak marcó la escalada cinética directa más alta entre EE.UU. e Irán en décadas.
Década de 2020: proliferación regional
El entorno de conflicto posterior a octubre de 2023 amplió el panorama: operaciones marítimas hutíes en el mar Rojo, intercambios entre Hezbollah e Israel a lo largo de la frontera Líbano-Israel, actividad de milicias alineadas con Irán en Irak y Siria, e intercambios directos entre Irán e Israel. El nivel de enriquecimiento del programa nuclear iraní ha sido el hilo conductor.